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La Matutina Digital
De la duda a la fe
Por: Christian Zambrano Funes - Ecuador
Isaías 30:21
Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, o irás detrás de ti una voz que te dirá: "este es el camino, síguelo".
A lo largo de mi vida, he aprendido a confiar en Dios. Pero esto no fue fácil desde el principio.
Conocí la verdad a la edad de 14 años, una etapa en la que mi yo interior deseaba con todas sus ganas encajar en el mundo que le rodeaba. A medida que aprendía más de Jesús y de su gran amor, mi corazón deseaba seguirlo, pero el querer ser aceptado por aquellos que me rodeaban me tenía en una lucha constante.
Esta lucha interna me llevó a cuestionar mi fe en varios momentos, haciendo que me sintiera solo y confundido. Sin embargo, con el tiempo, he comprendido que la fe no es la ausencia de dudas, sino la capacidad de confiar en Dios a pesar de ellas.
He aprendido a encontrar consuelo en las Escrituras y en la comunidad de creyentes que me rodea, incluyendo a mis amigos, y poco a poco, he ido fortaleciendo mi relación con Dios.
La fe ha sido un viaje, no un destino; un camino lleno de altibajos, pero que me ha llevado a una relación más profunda y significativa con Dios.
Aprendí que la fe es un ejercicio de confianza y obediencia, y que en los momentos más difíciles es cuando más se pone a prueba.
Pero con cada prueba, he descubierto una fe más fuerte y una conexión más profunda con el amor incondicional de Dios.
Conocí la verdad a la edad de 14 años, una etapa en la que mi yo interior deseaba con todas sus ganas encajar en el mundo que le rodeaba. A medida que aprendía más de Jesús y de su gran amor, mi corazón deseaba seguirlo, pero el querer ser aceptado por aquellos que me rodeaban me tenía en una lucha constante.
Esta lucha interna me llevó a cuestionar mi fe en varios momentos, haciendo que me sintiera solo y confundido. Sin embargo, con el tiempo, he comprendido que la fe no es la ausencia de dudas, sino la capacidad de confiar en Dios a pesar de ellas.
He aprendido a encontrar consuelo en las Escrituras y en la comunidad de creyentes que me rodea, incluyendo a mis amigos, y poco a poco, he ido fortaleciendo mi relación con Dios.
La fe ha sido un viaje, no un destino; un camino lleno de altibajos, pero que me ha llevado a una relación más profunda y significativa con Dios.
Aprendí que la fe es un ejercicio de confianza y obediencia, y que en los momentos más difíciles es cuando más se pone a prueba.
Pero con cada prueba, he descubierto una fe más fuerte y una conexión más profunda con el amor incondicional de Dios.
¿Quieres escuchar la voz de Dios? atrévete a conocerlo. Ten fe.
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