365 amigos
La Matutina Digital
Amigo que nunca falla
Por: Jessenia Cando Vera - Ecuador
Lucas 1:37
Porque ninguna cosa es imposible para Dios
Al recordar esta fecha me llena de alegría al saber que tengo un Dios para el que nada es imposible.
Hace ya 6 años, justo antes de la pandemia, tuve que hacer un viaje sin saber lo que iba a pasar a nivel mundial. En ese tiempo estaba en Brasil. Era un viernes por la noche cuando tuvimos que tomar una decisión y poner a prueba a nuestro Dios. Sí, mi querido amigo. Nos arrodillamos mi esposo y yo, y le dijimos que, si yo tenía que viajar a Ecuador, debían cumplirse tres cosas; si una de ellas no se cumplía, significaba que no tenía que viajar. Y claro que nuestro Dios respondió de inmediato.
Yo sabía que en esa travesía no estaría sola, pues necesitaba regresar junto con mi niña porque estábamos en situación ilegal y queríamos arreglar esa situación. Entonces llegó el día de retornar a nuestro país, y comenzó la cadena de oración con mis queridos hermanos brasileños.
Durante el viaje venía meditando y conversando con Dios más que nunca en mi vida. Le comentaba a Dios lo siguiente: "Señor, ¡cómo me gustaría que cuando pasáramos por la frontera estuviera lloviendo intensamente, tal como está lloviendo ahora, y que los policías hicieran pasar los carros sin detenerlos! Pero sé que tú puedes hacer cosas aún mejores". ¿Saben? Mi Dios es tan maravilloso que hizo exactamente lo que yo le pedí.
En ese momento, miré al cielo con lágrimas en mis ojos y agradecí a Dios por lo que hizo por nosotras: llovió en el desierto.
Hace ya 6 años, justo antes de la pandemia, tuve que hacer un viaje sin saber lo que iba a pasar a nivel mundial. En ese tiempo estaba en Brasil. Era un viernes por la noche cuando tuvimos que tomar una decisión y poner a prueba a nuestro Dios. Sí, mi querido amigo. Nos arrodillamos mi esposo y yo, y le dijimos que, si yo tenía que viajar a Ecuador, debían cumplirse tres cosas; si una de ellas no se cumplía, significaba que no tenía que viajar. Y claro que nuestro Dios respondió de inmediato.
Yo sabía que en esa travesía no estaría sola, pues necesitaba regresar junto con mi niña porque estábamos en situación ilegal y queríamos arreglar esa situación. Entonces llegó el día de retornar a nuestro país, y comenzó la cadena de oración con mis queridos hermanos brasileños.
Durante el viaje venía meditando y conversando con Dios más que nunca en mi vida. Le comentaba a Dios lo siguiente: "Señor, ¡cómo me gustaría que cuando pasáramos por la frontera estuviera lloviendo intensamente, tal como está lloviendo ahora, y que los policías hicieran pasar los carros sin detenerlos! Pero sé que tú puedes hacer cosas aún mejores". ¿Saben? Mi Dios es tan maravilloso que hizo exactamente lo que yo le pedí.
En ese momento, miré al cielo con lágrimas en mis ojos y agradecí a Dios por lo que hizo por nosotras: llovió en el desierto.
Querido amigo nunca dudes de que Dios siempre estará contigo que hará cosas maravillosas que tú no te imaginas, recuerda que El es el Dios de lo imposible y no falla porque aun tus ideas le encanta.
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