365 amigos
La Matutina Digital
Fé en medio de la pandemia
Por: Yandry Vélez - Ecuador
Salmos: 37:25
No eh visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
Una de las promesas más evidente que cualquier seguidor de Jesucristo puede certificar es esta: Dios siempre está presto para ayudar a sus hijos en medio de cualquier tribulación.
Han pasado más de 6 años desde la pandemia que puso en aprietos a la mayoría de la población mundial. Muchos gobiernos no estaban preparados para enfrentar esta crisis de salud; peor aún en Sudamérica. Las noticias iban de mal en peor: mucha gente contagiada, fallecidos y personas desempleadas.
Se decía que las embarazadas y los recién operados eran los más susceptibles a contagiarse. Yo había sufrido una operación en 2019, y me enviaron de vacaciones para evitar el contagio, pero prevenirlo era casi imposible. Quedé desempleado y no sabía de dónde iba a sacar dinero.
Tenía mis ahorros, pero sabía que se iban a terminar. Aun en medio de esta pandemia, Dios proveyó alimentos en mi casa, y el dinero que tenía lo usé principalmente para medicamentos, ya que mis abuelos estaban mal y pasaron un tiempo aquí, en nuestra casa.
Luego, mi mamá se enfermó, y al meditar sobre cuánta gente teníamos en casa, no sabía cómo haríamos para los alimentos para todos, pero Dios trajo pan a nuestra mesa siempre. A pesar de que éramos muchos, aun así no nos faltó.
Han pasado más de 6 años desde la pandemia que puso en aprietos a la mayoría de la población mundial. Muchos gobiernos no estaban preparados para enfrentar esta crisis de salud; peor aún en Sudamérica. Las noticias iban de mal en peor: mucha gente contagiada, fallecidos y personas desempleadas.
Se decía que las embarazadas y los recién operados eran los más susceptibles a contagiarse. Yo había sufrido una operación en 2019, y me enviaron de vacaciones para evitar el contagio, pero prevenirlo era casi imposible. Quedé desempleado y no sabía de dónde iba a sacar dinero.
Tenía mis ahorros, pero sabía que se iban a terminar. Aun en medio de esta pandemia, Dios proveyó alimentos en mi casa, y el dinero que tenía lo usé principalmente para medicamentos, ya que mis abuelos estaban mal y pasaron un tiempo aquí, en nuestra casa.
Luego, mi mamá se enfermó, y al meditar sobre cuánta gente teníamos en casa, no sabía cómo haríamos para los alimentos para todos, pero Dios trajo pan a nuestra mesa siempre. A pesar de que éramos muchos, aun así no nos faltó.
Creo firmemente que mientras seamos fieles a Dios, él proveerá de cualquiera que sea nuestra necesidad, en mi caso, nos alimento en esos meses críticos en nuestro país. Dios nos ama.
Comentarios (1)
Dios siempre proveerá
Nuestra Comunidad Global
Usuarios conectados a la Matutina Digital