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La Matutina Digital
Mi debilidad me hace fuerte
Por: Jared Cevallos - Ecuador
2 Corintios 12:10
Me alegro de ser débil, de ser insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil.
Dios no hace fuerte al que se regocija en sus fortalezas. Él fortalece al que se humilla en sus debilidades. Tus más grandes debilidades son las más grandes fortalezas de Dios.
Sabemos que confiar en nuestras propias fuerzas nunca nos llevará a un camino de éxito o a lograr algo. Deseas consagrarte a él, pero eres débil en fuerza moral, esclavizado a las dudas y dominado por los hábitos de tu vida de pecado. No puedes gobernar tus pensamientos, impulsos y afectos. La conciencia de tus promesas no cumplidas y de tus votos quebrantados debilita tu confianza en tu propia sinceridad y te hace sentir que Dios no puede aceptarte. Pero no necesitas desesperarte.
Nuestras fuerzas y promesas nunca van a ser suficientes. Siempre necesitamos la ayuda sobrenatural de Dios. Él nos dará verdadero arrepentimiento y nos permitirá ver su vida reflejada en nuestras vidas y así viviremos una felicidad que el mundo no puede dar. Solo aférrate al Padre que en cada momento te acompaña y busca cuidar de su pequeño. Pídele a Papá que te dé fuerzas y que te guíe en todos tus caminos, porque ese es el único camino para la verdadera identidad, el verdadero propósito de cada uno de nosotros.
Él solo te quiere amar y cuidar. Solo queda en ti que le des la oportunidad de cambiar tu vida. ¿Y qué puedo hacer para empezar? Lee el libro donde Dios habla siempre, la Biblia, ora pidiendo su dirección y ayuda a más gente que necesite de Él.
Sabemos que confiar en nuestras propias fuerzas nunca nos llevará a un camino de éxito o a lograr algo. Deseas consagrarte a él, pero eres débil en fuerza moral, esclavizado a las dudas y dominado por los hábitos de tu vida de pecado. No puedes gobernar tus pensamientos, impulsos y afectos. La conciencia de tus promesas no cumplidas y de tus votos quebrantados debilita tu confianza en tu propia sinceridad y te hace sentir que Dios no puede aceptarte. Pero no necesitas desesperarte.
Nuestras fuerzas y promesas nunca van a ser suficientes. Siempre necesitamos la ayuda sobrenatural de Dios. Él nos dará verdadero arrepentimiento y nos permitirá ver su vida reflejada en nuestras vidas y así viviremos una felicidad que el mundo no puede dar. Solo aférrate al Padre que en cada momento te acompaña y busca cuidar de su pequeño. Pídele a Papá que te dé fuerzas y que te guíe en todos tus caminos, porque ese es el único camino para la verdadera identidad, el verdadero propósito de cada uno de nosotros.
Él solo te quiere amar y cuidar. Solo queda en ti que le des la oportunidad de cambiar tu vida. ¿Y qué puedo hacer para empezar? Lee el libro donde Dios habla siempre, la Biblia, ora pidiendo su dirección y ayuda a más gente que necesite de Él.
Dios te bendiga amigo y recuerda que nuestro Padre Celestial nos espera siempre con los brazos abiertos, solo corre a él cuando necesites un fuerte abrazo. Dios te busca para hacerte más fuerte.
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