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La Matutina Digital
La Luz de un Girasol
Por: Ana Bravo - Ecuador
Proverbios 3:1-2
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán.
Al girasol se le conoce como la flor del sol porque elige estar siempre en dirección al sol. Aunque el sol esté escondido detrás de las nubes, la flor gira para verlo y lo encuentra. Esa planta busca la luz y el calor que él le proporciona.
Así como el girasol tiene raíces profundas que lo sostienen y lo alimentan, el creyente necesita guardar la Palabra de Dios en su corazón.
En la Biblia encontramos un hombre cuyas raíces eran tan profundas que Dios lo usó como medio de salvación para las naciones. Su nombre es José. A pesar de las dificultades, su corazón se mantuvo fiel, se alimentó de esperanza; ahora ofrecía esperanza a través de su mirada.
El Sol de Justicia brillaba en su vida y el perfume de una vida dirigida por Dios se exhalaba a los cuatro extremos de la tierra. José se entregó totalmente a Dios. Probó tener un corazón orientado hacia Dios al perdonar a quienes lo habían hecho sufrir.
"Dios no aceptará nada menos que una rendición incondicional".
El cristiano verdadero se mantiene en comunión con Cristo; su voluntad está sometida a la voluntad de Cristo y se hace cada vez más semejante a Él. Utiliza todos sus dones, toda su vida, al servicio del Maestro.
Solo si entregamos nuestra vida a Jesús cada día podemos vivir una vida de obediencia voluntaria, porque todo lo que tenemos —talentos, dones, tesoros— es del Señor y debe ser dedicado a su servicio.
Así como el girasol tiene raíces profundas que lo sostienen y lo alimentan, el creyente necesita guardar la Palabra de Dios en su corazón.
En la Biblia encontramos un hombre cuyas raíces eran tan profundas que Dios lo usó como medio de salvación para las naciones. Su nombre es José. A pesar de las dificultades, su corazón se mantuvo fiel, se alimentó de esperanza; ahora ofrecía esperanza a través de su mirada.
El Sol de Justicia brillaba en su vida y el perfume de una vida dirigida por Dios se exhalaba a los cuatro extremos de la tierra. José se entregó totalmente a Dios. Probó tener un corazón orientado hacia Dios al perdonar a quienes lo habían hecho sufrir.
"Dios no aceptará nada menos que una rendición incondicional".
El cristiano verdadero se mantiene en comunión con Cristo; su voluntad está sometida a la voluntad de Cristo y se hace cada vez más semejante a Él. Utiliza todos sus dones, toda su vida, al servicio del Maestro.
Solo si entregamos nuestra vida a Jesús cada día podemos vivir una vida de obediencia voluntaria, porque todo lo que tenemos —talentos, dones, tesoros— es del Señor y debe ser dedicado a su servicio.
Como cristianos necesitamos tener un fundamento profundo en la palabra de Dios, lo obtenemos a travé de nuestra comunión diaria con el.
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