365 amigos
La Matutina Digital
No es solo un cumpleaños, es propósito eterno
Por: Victor Samaniego - Ecuador
Isaías 49:1
Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
Muchos celebramos nuestro cumpleaños como un año más de vida. Recibimos felicitaciones, compartimos con amigos o familia y agradecemos por estar vivos. Pero, ¿alguna vez te has detenido a pensar que ese día no fue casualidad? El día en que naciste ya estaba planeado por Dios mucho antes de que tus padres pensaran en ti. No fue un accidente ni un error del destino. Fue parte de un plan divino.
La mayoría de las personas vive sin detenerse a preguntar: ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es mi propósito en este mundo? Y muchas veces esto ocurre porque hemos dejado a Dios fuera de nuestra historia. Vivimos, pero sin rumbo. Existimos, pero sin dirección clara.
Sin embargo, cuando entendemos que estuvimos en los pensamientos de Dios antes de existir, todo cambia. Nuestra vida toma sentido. No estás aquí por azar. Dios, el Todopoderoso, te formó con intención, con amor y con un propósito específico. Tu vida puede tener un impacto profundo en ti y en las personas que te rodean. Tus palabras, tus decisiones, tu fe pueden iluminar muchas otras vidas.
El 8 de julio no fue cualquier día. Fue un día en el que una luz se encendió en este mundo. Una vida comenzó, no solo para existir, sino para iluminar muchas más. Fue el comienzo de una historia escrita por Dios, de un propósito eterno manifestado en una persona real. Cada año que pasa no es solo un número más, sino una nueva oportunidad para cumplir el llamado con el que fuiste creado.
La mayoría de las personas vive sin detenerse a preguntar: ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es mi propósito en este mundo? Y muchas veces esto ocurre porque hemos dejado a Dios fuera de nuestra historia. Vivimos, pero sin rumbo. Existimos, pero sin dirección clara.
Sin embargo, cuando entendemos que estuvimos en los pensamientos de Dios antes de existir, todo cambia. Nuestra vida toma sentido. No estás aquí por azar. Dios, el Todopoderoso, te formó con intención, con amor y con un propósito específico. Tu vida puede tener un impacto profundo en ti y en las personas que te rodean. Tus palabras, tus decisiones, tu fe pueden iluminar muchas otras vidas.
El 8 de julio no fue cualquier día. Fue un día en el que una luz se encendió en este mundo. Una vida comenzó, no solo para existir, sino para iluminar muchas más. Fue el comienzo de una historia escrita por Dios, de un propósito eterno manifestado en una persona real. Cada año que pasa no es solo un número más, sino una nueva oportunidad para cumplir el llamado con el que fuiste creado.
Y si estás leyendo esto, recuerda: tú también fuiste creado con un propósito eterno. Dios te conoce, te formó y te llamó, mucho antes de tu primer aliento.
Comentarios (0)
Nuestra Comunidad Global
Usuarios conectados a la Matutina Digital