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La Matutina Digital
No lo pienses, solo DA
Por: Rubén Dario Jaramillo - Ecuador
Proverbios 11:25
El alma generosa será prosperada y el que saciare, él también será saciado.
Con mi esposa nos enteramos de que un hermano de iglesia estaba pasando muchas angustias y necesidades, pero no de dinero, sino de materiales como sábanas usadas, toallas usadas, toallas de mano, guantes, alcohol, todo lo que se utiliza para el aseo personal.
Él cuida de su abuelita de 108 años, de su mamá de 92 años y de una sobrina especial de 30 años a quien, a las 6 semanas de nacida, se la dejaron.
Sin pensarlo ni esperar mucho tiempo, nos pusimos manos a la obra. Se recogió lo que él necesitaba y seguimos recogiendo. Pero lo más interesante es que un familiar que no es adventista fue a nuestra casa para que le ayudáramos con un número de rifa de víveres, y se le dijo que ella pusiera el nombre en cualquier número.
Cuando fuimos donde el hermano a entregarle los materiales y oramos con él, quedó muy agradecido a Dios por ser parte del pueblo escogido. Regresamos muy contentos por lo que hicimos.
Al llegar a casa, ahí estaba el familiar esperando para decirnos que habíamos sido los ganadores de la canasta.
Es ahí donde se cumple el versículo de Proverbios 11:25: «El alma generosa será prosperada y el que saciare, él también será saciado».
Él cuida de su abuelita de 108 años, de su mamá de 92 años y de una sobrina especial de 30 años a quien, a las 6 semanas de nacida, se la dejaron.
Sin pensarlo ni esperar mucho tiempo, nos pusimos manos a la obra. Se recogió lo que él necesitaba y seguimos recogiendo. Pero lo más interesante es que un familiar que no es adventista fue a nuestra casa para que le ayudáramos con un número de rifa de víveres, y se le dijo que ella pusiera el nombre en cualquier número.
Cuando fuimos donde el hermano a entregarle los materiales y oramos con él, quedó muy agradecido a Dios por ser parte del pueblo escogido. Regresamos muy contentos por lo que hicimos.
Al llegar a casa, ahí estaba el familiar esperando para decirnos que habíamos sido los ganadores de la canasta.
Es ahí donde se cumple el versículo de Proverbios 11:25: «El alma generosa será prosperada y el que saciare, él también será saciado».
Dios siempre está al cuidado de sus hijos. No lo pienses, solo "da".
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