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La Matutina Digital
Me fortalezco en tu debilidad
Por: Ruth Moreira - Ecuador
Josué 1:9
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Mateo tenía 19 años cuando empezó a creer que no era lo bastante fuerte para lo que le tocaba vivir. Una noche vio a un anciano dejar caer una caja de herramientas. Al levantarla, Mateo notó lo pesada que era. El anciano sonrió y dijo: "La fuerza no aparece antes de cargar el peso... aparece mientras lo cargas".
Esa frase le quedó resonando porque se sentía real. Muchas veces esperamos sentirnos preparados antes de actuar, pero es el camino el que desarrolla la fuerza que necesitamos.
Dios le dijo algo parecido a Josué: "Esfuérzate y sé valiente... yo estaré contigo" (Josué 1:9). No le prometió ausencia de miedo, sino presencia divina. La valentía no es sentir fuerza previa; es avanzar con temor incluido, sabiendo que no caminas solo. Dios no siempre quita el peso, pero promete sostenernos mientras lo llevamos.
Ante lo incierto, nuestro cerebro quiere huir, pero al recordar que no estamos solos, se estabiliza. Cuando recuerdas que Dios va contigo, dentro de ti respiras distinto. Elena de White enseñaba que Dios fortalece a quien da pasos aunque tiemble.
Tal vez la valentía que necesitas no sea hacer algo, sino no detenerte. Quizá tengas miedo o cansancio. No esperes sentirte fuerte. Da el siguiente paso. La fuerza llega mientras avanzas. Y descubrirás que Dios estuvo contigo.
Esa frase le quedó resonando porque se sentía real. Muchas veces esperamos sentirnos preparados antes de actuar, pero es el camino el que desarrolla la fuerza que necesitamos.
Dios le dijo algo parecido a Josué: "Esfuérzate y sé valiente... yo estaré contigo" (Josué 1:9). No le prometió ausencia de miedo, sino presencia divina. La valentía no es sentir fuerza previa; es avanzar con temor incluido, sabiendo que no caminas solo. Dios no siempre quita el peso, pero promete sostenernos mientras lo llevamos.
Ante lo incierto, nuestro cerebro quiere huir, pero al recordar que no estamos solos, se estabiliza. Cuando recuerdas que Dios va contigo, dentro de ti respiras distinto. Elena de White enseñaba que Dios fortalece a quien da pasos aunque tiemble.
Tal vez la valentía que necesitas no sea hacer algo, sino no detenerte. Quizá tengas miedo o cansancio. No esperes sentirte fuerte. Da el siguiente paso. La fuerza llega mientras avanzas. Y descubrirás que Dios estuvo contigo.
Señor, dame el valor que nace de tu compañía. Que mis pasos continúen, aun temblando, porque tú vas conmigo. Amén.
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