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La Matutina Digital
Cero excusas
Por: Christian Zambrano Funes - Ecuador
1 Reyes 19:19-21
... Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿qué te he hecho yo? ...
Eliseo estaba ocupado, trabajando, con su vida organizada, con su familia y su sustento. No estaba buscando un llamado; el llamado lo encontró a él. Cuando Elías le echó el manto encima, Eliseo entendió de inmediato: Dios lo llamaba a algo distinto.
Lo más hermoso que encuentro es lo que Eliseo hizo: dejó todo sin dudar. No puso excusas, no dijo: «Espera a que termine la cosecha», no se quedó aferrado a lo que conocía. Mató los bueyes, quemó el arado: convirtió su pasado en combustible para su nuevo camino. No había vuelta atrás. Su despedida fue también su entrega: lo que le servía antes, ahora lo ofrecía a Dios.
Recuerda que Dios te encuentra donde estés; no necesitas estar en un lugar especial para recibir su llamado. Tampoco olvides que dejar es parte de seguir: para caminar con Dios, hay cosas que es necesario soltar.
Además, Eliseo rompió lo que lo ataba para consagrarse por completo; eso significa que debemos dar a Dios una entrega total, sin vuelta atrás. Y, no menos importante, el llamado trae propósito: Eliseo dejó su trabajo y su casa, pero encontró algo mucho más grande.
¿Y tú? ¿Ya recibiste el llamado? ¿Ya soltaste todo lo que te impide seguir con Dios?
Lo más hermoso que encuentro es lo que Eliseo hizo: dejó todo sin dudar. No puso excusas, no dijo: «Espera a que termine la cosecha», no se quedó aferrado a lo que conocía. Mató los bueyes, quemó el arado: convirtió su pasado en combustible para su nuevo camino. No había vuelta atrás. Su despedida fue también su entrega: lo que le servía antes, ahora lo ofrecía a Dios.
Recuerda que Dios te encuentra donde estés; no necesitas estar en un lugar especial para recibir su llamado. Tampoco olvides que dejar es parte de seguir: para caminar con Dios, hay cosas que es necesario soltar.
Además, Eliseo rompió lo que lo ataba para consagrarse por completo; eso significa que debemos dar a Dios una entrega total, sin vuelta atrás. Y, no menos importante, el llamado trae propósito: Eliseo dejó su trabajo y su casa, pero encontró algo mucho más grande.
¿Y tú? ¿Ya recibiste el llamado? ¿Ya soltaste todo lo que te impide seguir con Dios?
Dios no te pide que renuncies a lo que te sostiene, sino que confíes en quien te llama. Cuando entregas tu presente a Dios, él transforma tu pasado en semilla de futuro.
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