365 amigos
La Matutina Digital
Hijos de Dios, no huérfanos espirituales.
Por: Oscar Miranda - Ecuador
1 Juan 3:1
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
El mundo está lleno de personas con abandono emocional: sienten que no pertenecen a ningún lugar. Pero la biblia da la mayor afirmación posible: eres hijo de Dios. Un niño adoptado guardaba en secreto su ropa vieja y desgastada. Pensaba que podía perder su nueva familia en cualquier momento. La madre adoptiva lo abrazó y dijo: "No importa lo que traigas de tu pasado. De ahora en adelante, tú eres mi hijo". Así nos dice Dios.
1. Ser hijo de Dios es un regalo inmerecido. Juan dice: "Mirad cuál amor".
- No lo ganamos, lo recibimos por gracia.
- Dios no nos adoptó porque éramos buenos, sino porque él es amor.
- Somos aceptados tal como somos, no como deberíamos ser.
2. Ser hijo de Dios nos da identidad y pertenencia. No somos huérfanos espirituales; pertenecemos a la familia celestial.
- Ser hijo de Dios te da:
- Seguridad
- Propósito
- Dirección
- Dios nunca te dice: "Arréglate y luego ven".
Él dice: "Eres mi hijo primero, y en mi amor serás transformado."
3. Ser hijo de Dios cambia cómo enfrentamos la vida
- Ya no vivimos con miedo, no caminamos solos, y no vivimos para complacer al mundo.
- Vivimos desde la confianza de quien tiene un padre perfecto.
La identidad de hijo es el mayor privilegio del ser humano. Nada en la tierra puede quitarte lo que Dios declaró en el cielo.
1. Ser hijo de Dios es un regalo inmerecido. Juan dice: "Mirad cuál amor".
- No lo ganamos, lo recibimos por gracia.
- Dios no nos adoptó porque éramos buenos, sino porque él es amor.
- Somos aceptados tal como somos, no como deberíamos ser.
2. Ser hijo de Dios nos da identidad y pertenencia. No somos huérfanos espirituales; pertenecemos a la familia celestial.
- Ser hijo de Dios te da:
- Seguridad
- Propósito
- Dirección
- Dios nunca te dice: "Arréglate y luego ven".
Él dice: "Eres mi hijo primero, y en mi amor serás transformado."
3. Ser hijo de Dios cambia cómo enfrentamos la vida
- Ya no vivimos con miedo, no caminamos solos, y no vivimos para complacer al mundo.
- Vivimos desde la confianza de quien tiene un padre perfecto.
La identidad de hijo es el mayor privilegio del ser humano. Nada en la tierra puede quitarte lo que Dios declaró en el cielo.
¿Quieres aceptar el amor del Padre y vivir como hijo de Dios, no como huérfano? Hoy puedes decir: "Padre, gracias por adoptarme. Quiero vivir como tu hijo"
Comentarios (0)
Nuestra Comunidad Global
Usuarios conectados a la Matutina Digital