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La Matutina Digital
Antes que mis planes, los propósitos de Dios
Por: María Marcela Catagua Menéndez - Ecuador
Mateo 4:17 (NTV)
A partir de entonces, Jesús comenzó a predicar: Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca
Es muy sabido que, finalizando el año viejo o iniciando el año nuevo, muchas personas se toman el tiempo de hacer planes y proponerse metas, y nosotros los cristianos no estamos exentos de ese tipo de hábito.
También nos trazamos metas, planes y proyectos, y los llevamos ante la presencia de nuestro Dios en oración para que los bendiga y los prospere, confiados en aquel versículo muy conocido que contiene mandato y promesa, que se encuentra en Proverbios 16:3: "Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados". En otras versiones bíblicas: tus planes (DHH), tus proyectos (RVR77), tus propósitos (LBLA).
Y en medio de este tiempo de resoluciones, se nos olvida una verdad muy fundamental como hijos de Dios: no son nuestros planes, sino los propósitos de Dios los que prevalecerán este año.
Antes de hablar de propósitos, Dios quiere trabajar en el corazón. Él mira cómo estamos y nos llama con amor a volvernos a Él, porque le importa más quiénes somos que lo que hacemos. Esa es la base de una vida espiritual sana. El versículo nos muestra tres pasos para volver a Dios en Cristo: arrepentimiento, alineación y propósito.
Arrepentirse abre la puerta al cambio, alinearse mantiene el rumbo y el propósito nos lleva al destino que Dios preparó. Dios primero cambia el corazón, luego ordena la vida y finalmente guía el propósito.
También nos trazamos metas, planes y proyectos, y los llevamos ante la presencia de nuestro Dios en oración para que los bendiga y los prospere, confiados en aquel versículo muy conocido que contiene mandato y promesa, que se encuentra en Proverbios 16:3: "Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados". En otras versiones bíblicas: tus planes (DHH), tus proyectos (RVR77), tus propósitos (LBLA).
Y en medio de este tiempo de resoluciones, se nos olvida una verdad muy fundamental como hijos de Dios: no son nuestros planes, sino los propósitos de Dios los que prevalecerán este año.
Antes de hablar de propósitos, Dios quiere trabajar en el corazón. Él mira cómo estamos y nos llama con amor a volvernos a Él, porque le importa más quiénes somos que lo que hacemos. Esa es la base de una vida espiritual sana. El versículo nos muestra tres pasos para volver a Dios en Cristo: arrepentimiento, alineación y propósito.
Arrepentirse abre la puerta al cambio, alinearse mantiene el rumbo y el propósito nos lleva al destino que Dios preparó. Dios primero cambia el corazón, luego ordena la vida y finalmente guía el propósito.
Aunque ya hemos finalizando el primer trimestre de este año 2026, todavía estamos a tiempo de continuar no con una larga o corta lista de metas, sino con un corazón vuelto a Dios.
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