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La Matutina Digital
Mi primer beso
Por: Miguel Ronquillo - Ecuador
Números 23:19
Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
A lo largo de estas meditaciones he contado sobre mi extrema timidez antes de conocer de Dios y, como ejemplo, te puedo contar que mi primer beso lo di, o mejor dicho, me lo dieron, a los 20 años. Y aunque soy malo para recordar fechas, no olvido esta.
Lastimosamente, los tiempos que vivimos son muy diferentes a los de mi juventud, porque hoy el mundo es más acelerado que antes; hoy tomamos decisiones sin pensar bien las cosas y, lo peor, sin consultar a Dios antes.
Conozco muchos jóvenes que su primer beso fue olvidado, no porque no haya sido especial, sino porque algunos han tenido tantas parejas que ese acto se volvió común y sin importancia; otros cortejan e ilusionan a muchos sin tener algún objetivo definitivo con ellas o ellos.
A lo largo de mi vida me he equivocado muchas veces, pero algo de lo que hasta el día de hoy estoy seguro de no haberme equivocado es en elegir a quien di mi primer beso: quien fue mi novia y quien es mi esposa, porque ha sido la misma persona, con quien he compartido lo especial de un beso, un 'te amo', relaciones íntimas y lo especial de estudiar, orar y testificar de Dios juntos.
Hoy quiero contarte el secreto del porqué no me equivoqué: porque esa mujer con quien tuve mi primer beso no la elegí yo, la eligió Dios (05/04 más inf.). Y cuando tus decisiones son tomadas por Dios y no por ti, te aseguro que no sufrirás de carrera universitaria equivocada, auto o casa con problemas.
Lastimosamente, los tiempos que vivimos son muy diferentes a los de mi juventud, porque hoy el mundo es más acelerado que antes; hoy tomamos decisiones sin pensar bien las cosas y, lo peor, sin consultar a Dios antes.
Conozco muchos jóvenes que su primer beso fue olvidado, no porque no haya sido especial, sino porque algunos han tenido tantas parejas que ese acto se volvió común y sin importancia; otros cortejan e ilusionan a muchos sin tener algún objetivo definitivo con ellas o ellos.
A lo largo de mi vida me he equivocado muchas veces, pero algo de lo que hasta el día de hoy estoy seguro de no haberme equivocado es en elegir a quien di mi primer beso: quien fue mi novia y quien es mi esposa, porque ha sido la misma persona, con quien he compartido lo especial de un beso, un 'te amo', relaciones íntimas y lo especial de estudiar, orar y testificar de Dios juntos.
Hoy quiero contarte el secreto del porqué no me equivoqué: porque esa mujer con quien tuve mi primer beso no la elegí yo, la eligió Dios (05/04 más inf.). Y cuando tus decisiones son tomadas por Dios y no por ti, te aseguro que no sufrirás de carrera universitaria equivocada, auto o casa con problemas.
Hoy aún estás a tiempo de permitirle a Dios que sea quien tome todas la decisiones de tu vida, que él sea quien te guíe, porque él nunca se equivoca y nunca lo hará. ¿Dejarás que Dios decida por ti?
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